Pintura

Nos fuimos todos para muchos lados, pues de muchos lados llegamos. Unos no volvimos nunca, otros al volver se fundieron con el polvo, con las plantas marchitas, con las moscas secas.
Esta pieza está inspirada en la náusea, la destrucción y la sed. Un paisaje, un sitio donde realmente no me gusta estar.
La amplitud de un interior errante, los gestos imparables.
Cubro, apilo, envuelvo.
A veces, una violencia determinada y firme.
A veces, un raspón delgado como un dios débil y distante.
Un agotamiento cíclico.
Unas profundas ganas de acabar.
Quizá por eso podría ser el fin, pero no lo es.
El descanso, el horizonte, apenas dura un momento antes de que nos haga volver a andar. 

Este podría ser el fin
Óleo sobre madera y grabado.
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