De la materia a la Luz

Exposición pictórica virtual de Rocío Sánchez

Los pinceles y la niña de la cara partida

 La forma en que Rocío Sánchez habla de pinceles me hace pensar en el artefacto. Tan fino y de función tan simple, un verdadero instrumento para conocer el mundo.

Con una trayectoria de casi 50 años es fácil pensar en maestría, en legado, en consolidación… Una vez me dijo que claro, haces lo mismo una y otra vez y te conviertes en un maestro y nada te sorprende.

Ella, en cambio, se arroja siempre a la nueva luz.

La mujer titánica que me convidó buñuelos y habló conmigo de esta exposición no parece más que entusiasmada, ojos brillantes de azúcar, cuando imagina las posibilidades que un nuevo pincel ofrece a su viaje de creación.

Pinceles de luz. Es la imagen que pronuncia cada vez que habla del arte y la virtualidad. Ya no puedo más que ilustrar así su forma de mirar.

Ella mira y pinta a los astros, a los cuerpos, a los elementos como hermanos suspendidos en el cosmos morado. Suele pintar desde la suspensión, el equilibrio, el amor.

Como hija de este mundo-cataclismo, yo no acostumbraba mirar quién le haga frente con estos pinceles de amor.

La experiencia me parte el rostro en dos,

me duplica,

me suspende en burbuja,

me sabe a hilo de miel.

Sobre todo, me invita a pararme en un pie para ver si puedo mantener

El

equilibrio.

 

Y como se arrojó así, frente a mí, igualmente da sus obras inéditas para que nuestros ojos mutantes miren y la acompañen en un viaje por alcanzar el siguiente pincel, el siguiente lenguaje, la siguiente experiencia estética.

Por ahora sólo puedo imaginar lo que alcanzará a decir cuando se arroje de nuevo.

Andrea Flores Moreno

Pintura de Rocío Sánchez. Acrílico sobre tela. 100 x 120 cm. 2021
Detalle de pintura La enseñanza

Río Blanco

Pintura de Rocío Sánchez. Acrílico sobre madera. 120 x 140 cm. 2006

Ellos beben del manantial alumbrados por la luna y los reflejos  del río blanco de donde germina todo.

Cielo-Tierra (Tríptico)

Cielo-Tierra
Acrílico sobre madera. 100 x 120 cm. • 120 x 120 cm. • 100 x 120 cm. 1991. Colección privada de Julio Sahagún Sánchez

Paisaje humano, montañas etéreas, al unísono con el universo.

Santa Rosa de Lima

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Desde el pulsar de la Luna

Pintura de Rocío Sánchez. Acrílico sobre madera. 140 x 120 cm. 2017

La intimidad
de una tela en blanco
Con posibilidades infinitas
La vacuidad
El horizonte
El aire para volar juntos
En libertad

Desde el Pulsar de la Luna
Contemplamos el firmamento
Tu voz apenas un eco
De las estrellas del universo

Noche cerúlea y misteriosa
Azul como tu cuerpo
Y como tu olvido
Azul como los montes
Que se miran a lo lejos

Noche de luna creciente,
Noche si cierras los ojos
Y ya no puedo verte
No puedo ver tus pupilas
abiertas a mi mirada
puertas de luz abiertas
A tu morada.

Déjame hablarte en silencio
Acompañarte en la distancia
Sobre la luna que nos alberga
Mostrarme en la ausencia

Estás lejos, lo sé….
Pero estás cerca
El espacio es inmenso
Pero un suspiro
Me alegra

¡Ah! Tu cabello rozando mi cuello.

Tu mano sostiene mi mano
Entre el pulsar de lo bello

Con un abrazo eterno
Llenamos la luna
Debajo del cielo

Estás lejos, lo sé…
Pero estas cerca
Como la estrella
Del firmamento
En nuestras manos
Como aposento.

Desde el pulsar de la luna
contemplamos el firmamento
En la despedida del día
Está soplando el viento
Que canta una melodía
Al instante eterno

Estás lejos, lo sé…
Pero estás cerca…

Mientras nos miramos en ella,
La Luna cuenta los días
Para verte sobre la Tierra

Tres mujeres con Luna naciente

Pintura de Rocío Sánchez. Acrílico sobre madera. 100 x 120 cm

Luna creciente

Pintura de Rocío Sánchez. Acrílico sobre tela. 100 x 120 cm. 2021

Leche materna, luz líquida lunar.

Luna negra

Pintura de Rocío Sánchez. Acrílico sobre tela. 70 x 90 cm. 2021

Es la luna asociada a la maternidad a  lo femenino. Una burbuja etérea  los envuelve  sellando en amor incondicional a la madre con el hijo.

Vírgula de la palabra

Pintura de Rocío Sánchez. Acrílico sobre madera. 120 x 140 cm. 2006.

Escucho tu corazón

Pintura de Rocío Sánchez. Acrílico sobre tela. 120 x 100 cm. 2021

Desde el ser completo y total que yo soy, escucho tu corazón, cómo resuena con el río.

Y así, juntos,  escuchamos la música de las esferas.   

La llave de  Sol es la llave para ingresar a nuestra alma y creando una armonía áurea juntos, danzamos para honrar la vida. 

Ella es la forma y él es el espacio. Están creando música con su movimiento. Danzan juntos en Sol, en Pi el número de oro.

Le damos un giro a la rueda del dharma  con el amor y la compasión que emana de escuchar nuestro corazón,  para que podamos avanzar hacia una realidad compartida ,compasiva y entender el papel que desempeñamos en este plano terrenal.

Creer en la Belleza, crearla o recrearnos con ella, es reconocer  un aspecto noble de ser

personas. La Estética como una metáfora de lo más profundo que contenemos porque es inefable, infinito y sabio.

Soy feliz

Pintura de Rocío Sánchez. Acrílico sobre tela. 60 x 90 cm. 2021

Es un tributo a la Impermanencia: una ola a punto de borrar lo que está escrito sobre la arena, ella elige cómo sentirse…cruza el sol en su corazón áureo.

Lo único seguro es el cambio.

El delicado equilibrio del presente, es un desafío, estar en atención plena, atención consciente. Es la cita que tenemos  para  encontrarnos con nuestro verdadero ser.

Los elementos están asociados a todo lo que somos. El agua a fluir, el aire a comunicar.   Aquí y ahora.

Amor en tiempos del covid

Amor en tiempos de covid

Eclipse de Sol

Eclipse de Sol
Óleo sobre tela. 120 x 120 cm. 1991. Colección privada de Julio Sahagún Sánchez
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